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miércoles, 2 de enero de 2013

Quantum: Capitulo IV

Gracias a todos por mis primeras 500 visitas. Feliz 2013 a todos!


Quantum

Capítulo IV


-Hola querida, ya estoy en casa.

-Hola querido. ¿Que tal el trabajo hoy?

-Muy bien, hoy hemos producido 2500 barriles en la plataforma 54, la que está al Este de Gran Canaria. Oye querida, ¿donde está Carlos metido? Hace tiempo que no le veo. Entre el trabajo y la Universidad...

-Pues querido, se ha ido de viaje, por motivos de estudio.

-¿Qué? ¿Y no se ha despedido de mi? Que gañán... Bueno le llamaré mañana por teléfono.


El viaje había durado muchísimas horas, pero por fín estaban en tierras canadienses. Carlos y David, se bajaron del avión, y se pusieron a charlar mientras esperaban a sus maletas en la cinta de las maletas.

-Carlos, ¿que haremos ahora?

-Pues empezar de cero. Universal Petroleum tiene sucursales en Canadá, así que tenemos medio trabajo hecho. Además, hace algunos años que destinaron a Ángel aquí a Canadá; es un amigo de la familia y trabaja como jefe de la división aquí en Canadá.

En esto, mira al frente, y ve al otro lado de la cinta, al mismísimo Ángel. 

-¡Madre mía! ¡Allí está! ¡Eh Ángel, hola!

"Eh? ¿Carlos? ¿Qué diantres está haciendo aquí?" ¡Madre mia! ¿Que haces aquí?

Carlos y David rodearon la cinta y se acercaron a Ángel.

-Madre mia, cuanto has crecido Carlos, hacía como 10 años que no te veia.

-Si jaja.

-Esta pregunta resulta evidente pero, ¿qué estás haciendo aquí?

-Pues de viaje con la universidad, vamos a investigar en Canadá energía renovables alternativas.

-Carlos, no le hagas la competencia a tu padre ¿eh? Jajajaja Siempre pensé que continuarías tu con el negocio familiar.

-Jajajaj Tranquilo, a este paso el petroleo se acabará antes de que desarrollemos las tecnologías adecuadas.  Que va, el Imperio de mi padre es un pantalón que me queda muy grande.

-¿Que tal si os enseño Quebec? Y os invitaré a un café. ¿Apetece?

-Si sería fantástico. Pero primero dejemos el equipaje en el apartamento.

Salieron los tres del aeropuerto, llamaron un taxi y se dirigieron al apartamento. Luego de dejar las maletas, dieron un largo paseo en taxi por toda la ciudad. Finalmente, pararon en un café.

-Bueno, decidme. ¿Concretamente para que habéis venido a Canadá? ¿Cual es ese proyecto de investigación?

Hablo primero David.

-Bueno en verdad no se nos está permitido hablar sobre ello, pero tiene que ver con partículas sub... Carlos le pega un pisotón- AAAAHHH!!

- ¿Estas bien?

-Eh si si solo ha sido un tirón en el tobillo. 

-Si no os está permitido hablar de ello debe ser algo gordo jajaja.

-Bah Ángel, solo es una investigación sobre energía geotérmica y maremotriz, es solo que David le da más importancia a las cosas. Jajaja

-Ya claro. 

Acto seguido empezó a sonar el móvil de Ángel. Se levantó de la mesa y salio del establecimiento para tener mejor cobertura.

-¡Ibarra! ¿Como le va? ¿Sabe que esta aqui...

-Cállate y escucha. ¿Recuerdas el chico que estábamos investigando?

-Si

-Ya sospecho quien puede ser. Mi hijo.

-¿COMO? ¿Como es posible?

-Fácil, Frank me ha dado la descripción y coincide con la de Carlos. Además, ha hecho algo extraño y repentino. Se fue de viaje a Canadá, y creo que la razón de que esta allí es para que tu le ayudes.

-Señor, ha dado en el clavo. En efecto, está conmigo.

-Ya sabes lo que tienes que hacer, que parezca un accidente.

-¡Pero señor, es su hijo!

-¡Ni siquiera es mio! Es un hijo bastardo... No quiero discutir el tema. Hasta la próxima.

-Si señor.



lunes, 24 de diciembre de 2012

Quantum: Capítulo III

Siento el retraso con el Capítulo III, pero he estado liadete. Así que venga, empecemos.


Quantum

Capítulo III


Carlos, caminaba por la calle, con los auriculares puestos y la música a toda pastilla. Se dirigía a casa, con las manos repletas de bolsas de la compra, ya que hoy le tocaba a él hacer la cena. A pesar de que la música invadía sus oídos, no se sentía solo. Esto parece evidente, a las 6 de la tarde por la calle hay gente, pero sentía que algo raro pasaba a su espalda. Se paró en medio de la acera y se volteó, pero no vio nada sospechoso. Sin embargo, no podía quitarse de encima la sensación de que le estaban siguiendo. No era la primera vez que se sentía vigilado: en clase, en la calle, incluso en casa. Pero siempre se excusaba diciéndose a si mismo "bah, paranoias mías" Pero esa misma tarde, dejará de pensar que se trata de una paranoia a pensar en que es un hecho.

Seguía andando, cruzó la calle cuando el semáforo se lo permitió y anduvo un par de decenas de metros hasta, nuevamente detenerse. Esta vez estuvo un rato observando y fijándose en la gente. A lo lejos, al otro lado de la calle fue donde lo vió. Apestaba a sospechoso por todos lados. Chaqueta negra, gafas de sol... Hasta parecía demasiado tópico. El hombre, estaba también parado, tímidamente oculto tras una farola.

-Ibarra, creo que el chico me ha visto, ¿prosigo?- Dijo el hombre por el micrófono de la chaqueta.

-Síguele hasta saber donde vive. Frank, no le pierdas de vista ni un segundo.

-Entendido.

"Mierda, me están seguiendo. Joder Carlos piensa piensa... No puedo ir a casa, sabrán donde vivo. Joder.... ¡Ya lo tengo!" Carlos fingió no darse cuenta de que le estaban siguiendo y prosiguió. Algunas manzanas después se detuvo en un edificio y tocó en el portero automático.

-¿Si?

-Hola Miguel, soy Carlos ¿puedes abrirme?

-¡¡¡Que pasó Carlos que honda!!! Tío lo pasaremos de puta madre, si si te abro.

"Nunca me cayó bien Miguel, es un plasta. Con suerte, ese pardillo pensará que vivo aquí"

-Ibarra, el chico ha llegado a un bloque de apartamentos y ha entrado.

-¡Genial! Ya tenemos su dirección. Frank, vuelve aquí, deja el espionaje por hoy.

-Si señor.

Carlos vio como se iba el hombre a través de la ventana.

"Bien, parece que se ha ido. Tengo que contactar inmediatamente con David, esto se pone feo".

Miguel se acerca a Carlos, y le propina una enorme palmada en la espalda.

-¡Que pasa tiooo! Dime que pasarás la noche aquí tío. Joder vamos a montar un fiestón que lo flipas. ¡Si trajiste comida y todo! Que detalle. Venga tío, voy a llamar a...

-¡Cállate maldito subnormal de mierda!-. Se callaron durante unos segundos. - Perdona, pero ando últimamente sometido a mucha presión y...

-Bah tío, no te preocupes, nada que una buena pivita solucione.

"Dios que pesado, vaya imbécil más integral, tengo que salir de aquí y llamar a David cuanto antes"
-Emm Miguel, creo que mejor me iré a casa... Como compensación, quédate el papeo.

-Gracias brother, y ¡¡relájate tio!! ¡¡La vida es una fiesta!!

-Venga nos vemos-. Antes de salir a la calle, en el recibidor del edificio, cogió el móvil y llamó a David.

-¿Que quieres Carlos?
-David, ¿aún tienes esos ahorros que tenías por ahí guardados?
-Si si, ¿por qué?
-Nos vamos de viaje, a Canadá.
-¿¿¡¡QUEEE!!??
- Me han estado siguiendo tío, y no se desde cuando. Rezo para que no sepan donde vivimos. Pero de seguro te habrán seguido a ti también. Pasamos mucho rato juntos y sospecharán de ti también.
-¡No me jodas tío! ¿Como coño quieres que me vaya a Canadá? ¿Que pasa con la Universidad?
-¡A LA MIERDA LA UNIVERSIDAD! Tenemos que irnos. YA, ve haciendo la maleta. Si no lo haces, nuestras vidas pueden correr peligro.
-Estás como una puta cabra. Maldigo el día en que te conocí. ¿Y cual es el plan cuando lleguemos allá? 
-No, primero tenemos que hacer una cosa. Tenemos que destruir el prototipo y los planos. Tenemos que destruir todo lo que tenga que ver con el reactor. Luego, nos iremos a Canadá y ya se me ocurrirá algo cuando lleguemos allá.
-Por qué, por qué siempre me pasa algo cuando estoy contigo, por qué.
-Venga hombre, es una aventura.
-No, una aventura es lo que sentirás, cuando te meta mi bota por el culo. Lo que me haces hacer cabrón.
-Hoy por mi, mañana por ti. Por cierto, guárdame el secreto, pero había comprado explosivos en el mercado negro por si acaso. Hay que hundir la nave industrial y la máquina en el océano. Y sin explosivos, es difícil...
-¿Te das cuenta de que, ERES UN PUTO DELINCUENTE?
-¿Y que quieres que haga? No hay otra forma.
-Pues la destruirás tu solo, yo no pienso involucrarme más.
-Pues vale. Mañana debes estar en el aeropuerto a las 5 am, para comprar los billetes. Haz las maletas de ambos.
-Descuida, procuraré no METERTE EXPLOSIVOS EN LA MALETA, MAMÓN. Esta bien, allí estaré.

Carlos colgó y salió disparado del edificio. Corrió como un condenado hasta llegar donde tenía aparcado el coche. Tenía que darse prisa para que no cayera la noche y poder plantar los explosivos, en los pilares que sustentaban el muelle donde estaba la nave. Después de una larga carrera contrareloj en el coche, llegó al fin al muelle. Se bajó del coche y entró en la nave, se apresuró en atravesar toda la nave y entró en una puerta al fondo de la misma. Enseguida encontró los explosivos de alta precisión, en un sótano oculto en esa habitación. Allí se encontraba también, el equipo de buceo, que guardaba en un armario, al fondo de la estancia. 

Se apresuró a ponerse el equipo, subió las escaleras y corrió hasta salir de la nave. Se puso las aletas y se zambulló, con los explosivos en la mano. Eran unos explosivos plásticos muy potentes y de alta precisión, muy maleables. Colocó un poco en cada uno de los pilares que sujetan el muelle, y los conecto todos, con un cable, que terminaba en un receptor que pegó en otro pilar, fuera del agua. Salió del agua y se quitó todo el equipo de buceo; desnudo, lo tiró al agua. Se secó, y fue al coche a vestirse. Todo esto le llevó bastantes horas, tanto, que cuando terminó, ya eran las 4 y media de la mañana. Y Carlos, casi llorando, apretó el botón del controlador. Las explosiones fueron muy discretas, bastante silenciosas, debido a que eran submarinas. Pero lo suficientemente potentes para sesgar los pilares, y hacer que todo el muelle, se hundiera en el mar, en cuestión de segundos. 

Antes de todo esto, Frank tras el espionaje, se fue al helipuerto para coger el helicóptero que le llevaría donde estaba Ibarra, en su coche con chofer privado. El rotor del aparato, ya estaba en marcha cuando Frank llegó al helipuerto. Nada más entrar este en el helicóptero, despegó y se adentró en el mar. Poco después de dejar la costa, se divisaba una gigantesca estructura de hierro, era una plataforma petrolífera, en la cual en su costado, ponía "Universal Petroleum". El helicóptero se acercó a la plataforma y se posicionó para aterrizar en el helipuerto de la plataforma. Allí esperaba Ibarra.

Frank se baja del helicóptero y le dice a Ibarra: -¿Cuantos esta tarde señor?  A lo que Ibarra le contesta: - Dos mil quinientos barriles en esta tarde, esta plataforma la verdad es que se porta muy bien conmigo jajaja. Pero siendo el dueño de la mayor petrolera del mundo, es una cifra insignificante la verdad. Bueno, amigo mío, ¿te apetece una copa? Vayamos a mi despacho, quiero hablar de tu espionaje,

Carlos después de destruir el reactor, se dirigió al aeropuerto, donde le estaba esperando David, con dos maletas a rebosar de mangas y patas de pantalón.

-¿Lo hiciste Carlos?
-Si.
-¿Estás bien?
-Si si, ¿hablaste con nuestros padres?
-Si, les dije que era un viaje de la universidad, y que íbamos a estar fuera mucho tiempo.
-Vale. Vamos a comprar los billetes en la ventanilla.

Se dirigieron a la ventanilla para comprar los billetes, y una chica muy amable les atendió. Carlos fue primero.

-Buenos días señores, ¿en que puedo ayudarles?
-Querríamos dos billetes con destino Quebec, Canadá.
-Muy bien, el próximo vuelo con ese destino saldrá a las 8 de la mañana. Deme su pasaporte y su nombre completo.
- Si, tenga. ¿Por qué requiere mi nombre, si ya figura en el pasaporte?
-Oh no se preocupe, es solo por protocorial.
- De acuerdo. Carlos Ibarra Jimenez.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Quantum: Capítulo II





Quiero lanzar una pregunta al aire: ¿Se pueden mezclar la 1º y la 3º persona en un mismo texto? ¿O en una misma historia? Será arriesgado, y difícil, pero lo intentaré a ver que sale. ¡A experimentar!



Quantum

Capítulo II


La noche ya había caído sobre Gran Canaria,  y los grillos ya ensordecían la noche.  La luminosidad de las estrellas y de la luna, era interrumpida por la silueta de los altos pinos que allí se hallaban.La tranquilidad de la noche es interrumpida por un coche que por la carretera de tierra, se aproxima hacia una cabaña perdida entre los pinos. En el porche de la cabaña, habían dos hombres: uno corpulento, calvo, trajeado de negro y con un cigarrillo en la mano, de unos 35 años mas o menos (el hombre, no el cigarro ). El otro era más mayor, rozando los sesenta,  trajeado de color beige  muy oscuro. Tenia un bigote y gafas.

El coche se para antes de llegar a la cabaña. No tardan en apearse del coche dos hombres con gafas de sol y vestidos de negro.

El hombre de beige le pregunta al otro:
-¿Crees que son de fiar?
-Si, no les subestimes, o puede que la cosa acabe mal.
-Gracias por el consejo, pero me siento intranquilo con este asunto.
-No se preocupe Don Ibarra, cumplirán con el trato.
Los dos hombres de negro, pasan por delante de los faros encendidos del coche y se paran ante las escaleritas del porche.

-¿Lo habéis hecho? Preguntó Ibarra a los misteriosos hombres.
-Si, Almeida y su motor de agua no serán ningún problema. Y usted,  ¿trajo el dinero?
-Si, pero antes de dároslo,  habéis traído la información que habíamos acordado, ¿verdad?

Uno de los hombres le extiende el brazo, ofreciéndole una carpeta a Ibarra.
La abre. Lo ojea un rato y dijo lo siguiente:

-¿Esto es lo que me habéis conseguido? ¿Esta mierda de información? No me cuentas nada nuevo. ¡Quiero saber quien es, donde vive, que comió y cuando caga! ¡¡Lo quiero saber todo sobre él!!

El hombre de la derecha, al sentirse amenazado, empieza a meter la mano en la chaqueta y antes de terminar de sacar la pistola, el hombre del cigarrillo tenia una pistola apuntándole en la nuca.

-Yo que tu me estaría quietecito. Si mueves un solo músculo de tu cuerpo, te triturare la cabeza, con una sola bala.

-De acuerdo de acuerdo, ya la guardo. Dijo el hombre de negro.

Acto seguido, el hombre tira el cigarrillo al suelo. Inmediatamente después, los dos hombres de negro, caen fulminados al suelo. Una bala había atravesado sus cráneos, pero ni si quiera se oyó un murmullo, nada. El silenciador del rifle de francotirador hizo bien su trabajo.

-En verdad, sois vosotros, los que no deberías fiaros de mí. Dijo Ibarra. –Frank, vamos, deshagámonos de los cuerpos. Y oye , de verdad que estos tipos eran del servicio de espionaje español?

-Si. Les echarán de menos.
-Pues vaya basura de agentes entrena a hora la agencia. Venga, súbelos al pickup.
-¿Y que hacemos con el coche?
-Yo que sé, tíralo por el barranco. Llama a Ángel, y que baje su perezoso culo aquí. Seguro que es muy fácil estar entre los arbolitos sentadito mirando por una mira telescópica.
-No subestime a alguien que puede ponerle una bala entre las cejas a 4 kilómetros de distancia. Dijo Ángel.
-¡¡AAAAHHH!! ¿¡Cuando carajo bajaste!?
-Pues desde que acabé con ellos señor.
-Bueno, en fin. Cargad los cuerpos, y tirad el coche por el barranco.
-¿Y que hará con ese chico? Dijo Frank.
-Tranquilo, lograré averiguar quien es cueste, lo que cueste.


Mientras ocurría todo esto, Carlos y David entraron en la nave.

-A ver Carlos, ¿dónde está ese invento? Dije.
Carlos encendió las luces de la enorme nave mostrando la gigantesca estructura que tenía delante. No me lo podía creer. ¡Era enorme! Casi ocupaba toda la nave.

-No puede ser. Carlos, dime que el ambientador de tu coche esta hecho de marihuana.

-JAJA ¡No! Esto es real.

-Pe pe pero, ¿cómo es posible? ¿cómo lo has hecho? ¡Es imposible! Y aunque dispusieras de 4 años necesitarías un ejército faraónico para construir esto.

-Recuerda que mi padre es rico, me prestó unos cuantos obreros de su empresa.

-Pero si querías mantenerlo en secreto, ahora lo saben muchas personas.

-Saben mantener la boca cerrada, ni siquiera mi padre sabe aún nada de esto.

-¿Y que bola le contaste para que te prestara los empleados?

-Pues la verdad, que era un proyecto para la Universidad.

-Increíble... No se si quiero preguntarlo, pero ¿cuánta electricidad es capaz de generar?

-La suficiente para proporcionar energía a todo el Continente Europeo.

-Carlos, espero que tengas calzoncillos y pantalones limpios, me acabo de cagar encima. ¡Me mientes es imposible! ¡NO PUEDE SER! Y encima lo dices todo tranquilo, como si fuera lo más normal del mundo, macho.Tío tienes que guardar esto en secreto, nadie puede enterarse. Si alguien se entera, o habla sobre esto, estarás jodido. Muchos querrán quitarte los planos, el prototipo o quien sabe, ¡incluso matarte! Prométeme que tendrás cuidado.

-Si lo tendré, no te preocupes.


Siento este tochazo de texto y que haya mezclado las personas, pero quería saber que es lo que resultaba. La semana que viene capítulo 3.